Estas señales de un mal aislamiento térmico pueden ayudarte a detectar si tu vivienda está perdiendo energía y confort. Paredes frías, diferencias de temperatura entre habitaciones, humedad por condensación o un uso excesivo de la calefacción son algunos de los indicios que conviene observar.
Detectar las señales de un mal aislamiento térmico es importante para conocer por qué una vivienda pierde temperatura, consume más energía de la necesaria o resulta poco confortable tanto en invierno como en verano.
Estas son algunas de las más habituales que puedes observar en casa.
1. Las paredes están muy frías en invierno
Una de las señales más fáciles de detectar son las paredes interiores excesivamente frías, especialmente aquellas que forman parte de la fachada exterior.
Una pared correctamente aislada debería mantener una temperatura relativamente próxima a la del ambiente interior. Cuando existe poco aislamiento o la cámara de aire de la pared está vacía, su superficie puede enfriarse considerablemente.
Suele ser más evidente en:
- paredes que dan directamente al exterior;
- fachadas orientadas al norte;
- habitaciones situadas en las esquinas del edificio;
- viviendas antiguas con cámaras de aire sin aislamiento.
Si determinadas paredes están considerablemente más frías que otras, conviene revisar si es a consecuencia de un mal aislamiento térmico.
2. La vivienda pierde rápidamente el calor
Calientas la casa, apagas la calefacción y poco tiempo después vuelve a bajar la temperatura.
Esta es otra de las señales de un aislamiento térmico deficiente.
El calor puede escapar a través de diferentes elementos de la vivienda, como las paredes exteriores, la cubierta, las ventanas, los cajones de las persianas o determinados puentes térmicos.
Cuando una parte importante de estas pérdidas se produce a través de las paredes, mejorar su aislamiento puede ayudar a conservar durante más tiempo la temperatura interior.
3. Hay habitaciones mucho más frías que otras
Las diferencias importantes de temperatura entre habitaciones también pueden indicar problemas de aislamiento.
Puede ocurrir, por ejemplo, que el salón mantenga una temperatura agradable mientras que uno de los dormitorios permanece frío incluso con la calefacción encendida.
En estos casos conviene analizar factores como:
- orientación de cada estancia;
- número de paredes exteriores;
- estado del aislamiento;
- existencia de puentes térmicos;
- ventanas y cajones de persiana;
- contacto con cubiertas, garajes u otros espacios sin climatizar.
Una habitación con varias paredes exteriores está más expuesta a las condiciones climatológicas y puede sufrir mayores pérdidas térmicas si el aislamiento es insuficiente.
4. Aparecen humedades o moho por condensación
Las manchas de humedad o pequeños puntos de moho en esquinas y paredes exteriores pueden estar relacionados con superficies excesivamente frías y, por lo tanto, un mal aislamiento térmico.
Cuando la temperatura superficial de una pared es baja y existe suficiente humedad ambiental, puede producirse condensación.
Es habitual detectarla:
- detrás de muebles situados junto a paredes exteriores;
- en las esquinas;
- alrededor de ventanas;
- en dormitorios;
- en zonas con poca ventilación
Un aislamiento térmico adecuado puede evitar humedades y moho.
Sin embargo, es importante recordar que una humedad no significa automáticamente que exista un mal aislamiento térmico. También puede deberse a filtraciones, fugas, problemas de ventilación u otras causas. Antes de actuar es fundamental determinar su origen.
5. En verano la casa se calienta demasiado rápido
El aislamiento térmico también es importante durante los meses de calor.
Una vivienda correctamente aislada ofrece mayor resistencia al intercambio de temperatura entre el interior y el exterior. Por eso, si determinadas habitaciones se calientan con mucha rapidez durante el verano, puede ser otra señal que conviene investigar.
Un buen aislamiento térmico de las paredes ayuda a mantener una temperatura interior más estable durante todo el año.
6. La calefacción o el aire acondicionado funcionan durante demasiado tiempo
Cuando una vivienda pierde temperatura rápidamente, los equipos de climatización tienen que trabajar durante más tiempo para alcanzar y mantener la temperatura deseada.
Esto puede traducirse en un mayor consumo energético.
Si necesitas mantener la calefacción encendida constantemente durante el invierno o el aire acondicionado trabaja durante muchas horas en verano, merece la pena comprobar el comportamiento térmico de la vivienda antes de pensar únicamente en aumentar la potencia de los equipos.
7. Sientes frío aunque el termostato marque una temperatura adecuada
El termostato puede indicar 21 °C o 22 °C y, aun así, sentir frío dentro de una habitación.
El confort térmico no depende únicamente de la temperatura del aire. La temperatura de las superficies que nos rodean también influye en nuestra sensación de confort.
Por eso, una estancia rodeada de paredes exteriores muy frías puede resultar incómoda aunque aparentemente haya alcanzado una temperatura adecuada.
Este fenómeno puede ser otra pista de que conviene revisar el aislamiento térmico de la vivienda.
8. La vivienda es antigua y nunca se ha mejorado su aislamiento
La antigüedad de una vivienda también puede proporcionar información.
Muchas construcciones cuentan con cámaras de aire en sus paredes exteriores que pueden estar vacías o disponer de un aislamiento insuficiente.
Esto no significa que todas las viviendas antiguas estén mal aisladas, pero sí hace recomendable comprobar cómo están construidos sus cerramientos y qué aislamiento existe actualmente.
En determinados casos, estas cámaras permiten mejorar el aislamiento sin necesidad de realizar una reforma integral.
¿Cómo comprobar si existe un MAL aislamiento térmico?
Las señales anteriores permiten detectar posibles problemas, pero cada vivienda es diferente.
Para determinar qué está ocurriendo es necesario analizar aspectos como:
- composición y grosor de las paredes;
- existencia de cámara de aire;
- estado y dimensiones de la cámara;
- orientación de las fachadas;
- posibles puentes térmicos;
- diferencias de temperatura entre estancias;
- características constructivas de la vivienda.
En determinados casos también puede utilizarse una cámara termográfica para detectar diferencias de temperatura y localizar zonas que requieren un análisis más detallado.
¿Qué hacer ante un mal aislamiento TÉRMICO de las paredes?
La solución dependerá de cómo esté construida la vivienda.
Cuando las paredes exteriores disponen de una cámara de aire adecuada, una de las opciones que puede estudiarse es el aislamiento térmico mediante insuflado.
Este sistema permite introducir material aislante en el interior de la cámara existente mediante pequeñas perforaciones realizadas en puntos estratégicos.
De esta forma se aprovecha el espacio disponible dentro de la propia pared para mejorar su comportamiento térmico, sin necesidad de realizar una gran obra.
Antes de llevar a cabo cualquier intervención es fundamental comprobar las características de la cámara y determinar si el insuflado es adecuado para esa vivienda.
Detectar SEÑALES DE un mal aislamiento TÉRMICO es el primer paso para mejorar el confort
Paredes frías, habitaciones con temperaturas muy diferentes, pérdida rápida del calor, condensaciones o un elevado uso de la climatización pueden ser señales de un mal aislamiento térmico.
Identificar dónde se producen las pérdidas permite buscar una solución adaptada a las características reales de la vivienda.
En Aislamientos24 analizamos cada caso para comprobar el estado de las paredes y determinar si el aislamiento mediante insuflado puede mejorar el comportamiento térmico de la vivienda.


